lunes, 17 de septiembre de 2012

UN LIBRO: SIETE CASAS EN FRANCIA

Después de una temporada larga volvemos con los libros:



SIETE CASAS EN FRANCIA
Bernardo Atxaga. Alfaguara, 2009.
     No había leído nada de éste autor aunque no me era desconocido del todo ya que había leído comentarios sobre la novela Obabakoak en la que se basa la película Obaba y que en su día fue Premio Nacional de Narrativa en 1989 y Premio de la Crítica 2003. Autor además de El hijo del acordeonista, que terminará n mis manos próximamente, cuando desatasque la estantería de libros por leer;  varias novelas más y de alguna colección de poesías siempre escritos en euskera y editadas en Alfaguara. Por cierto y haciendo las cosas medio bien, nacido en Asteasu, Guipuzkoa en 1951.
     El Congo Belga, año 1903 y Chrysostome Liège llega al destacamento de La Force Publique a orillas del río Congo en Yangambi y tal como nos cuenta Atxaga: ‘No era exactamente el último lugar del mundo, porque, como se decía en la Force Publique, tal honor correspondía a Kisangani, situado a unos doscientos kilómetros río arriba; pero estaba ciertamente lejos de cualquier lugar conocido’.
Las posesiones, y nunca mejor dicho, Belgas en el África Central o Ecuatorial son ricas en caucho, maderas exóticas, marfil y con el tiempo lo serán de diamantes y del mineral ese que hay en los teléfonos móviles , el koltran, y por los que se siguen cometiendo las mismas atrocidades desde la época de Leopoldo II, el rey de los belgas y he aquí la curiosidad, propietario personal de los territorios del Congo, por lo que se convirtió en multimillonario moliendo a palos a los indígenas, esclavizándolos e instaurando un régimen represivo brutal en el que no faltan las amputaciones o ejecuciones sin juicio y en el que el sistema productivo para la extracción del caucho se basa en cuotas de producción de las que los colonos y militares tienen un porcentaje de las mismas.
Con ésta base, Atxaga nos narra las peripecias de un destacamento dirigido por un comandante poeta sometido a una mujer insaciable económicamente,  unos oficiales inmersos en locuras personales en el que personajes como Chrysostome, un sirviente aborigen y una bella nativa dan el contrapunto humano a una historia que si no fuese por el tratamiento semi-humorístico que le da el autor sería totalmente inhumana por la frialdad en la que se conducen los autores de todo tipo de fechorías no sólo con los nativos, si no entre ellos mismos, paisanos todos de la Bélgica colonial. Pienso que no usa metáforas ya que todo queda explícito, pero no usa elementos escabrosos y usa es tono irónico para tejer un telón de fondo sin más preocupación que lo que ocurrió, pasó hace más de cien años y que ya no tiene remedio. Por mucho que esa zona descolonizada siga siendo el sumidero de la humanidad guerra tras guerra.
Siete casas en Francia es una novela totalmente recomendable y su lectura se nos hace amena gracias a la prosa fluida de Bernardo Atxaga y que ya al principio comenté que en breve pasaré a leer otro de sus libros.

jueves, 13 de septiembre de 2012

UN PAR DE FOTOS

      Aún no había puesto ninguna aunque siempre había sido mi intención, pero es que la pereza es muy poderosa en ocasiones, la verdad.
       Un a par de picks, como dicen los cursis, del gran fotógrafo Alfred Eisenstaedt, nacido en lo que por aquel entonces era Prusia (como el color de los óleos) y hoy es una parte de Polonia, pongo el enlace de la Wiki en inglés pues el que hay traducido es muy somero: http://en.wikipedia.org/wiki/Alfred_Eisenstaedt.
       La primera foto siempre que la he visto me he quedado enganchado a ella y es el punto de vista que en ocasiones no tenemos de la vida por muy observadores que seamos hay un ángulo de visión que nos falta y en éste caso es el del punto de atención de los niños. Por regla general cuando un grupo de niños se rién o se asustan como es éste caso, no sé porque nos ponemos a su altura y o bien reímos con ellos o nos asustamos con los nanos.


     La otra imagen, quiere ser un pequeñito homenaje a Norma Jeane Baker, nacida como Mortenson y artísticamente conocida como Marilyn Monroe en el cincuentenario de su muerte (¡50 años!).
     Sin entrar en conspiraciónes, ni en otras cuestiones, tan sólo, repito un homenaje a la belleza, que falta nos hace en éste mundo.


     

martes, 11 de septiembre de 2012

AQUI YA NO QUEDA NADA.

     Me hago eco de una entrada en la página web de Antonio Muñoz Molina, que luego copiaré más abajo y que habla sobre la llegada de dos personajes a Madrid y a Cataluña para promover casinos, hoteles y porque no decirlo, también putas.
     Doy título a la entrada como "aqui ya no queda nada" porque en ésta tierra bendita que algunos aún llamamos Comunitat Valenciana y que pronto dejará de serlo para llamarse como en los telediarios dicen El Levante español, ya no queda pasta para trincar ni a quien engañar pues esto es tierra quemada. La clase política a que la que llevamos aupando el poder desde el noventaytantos no tiene crédito ni moral ni mucho menos bancario para hacer ningún tipo de movimiento.
     Parques temáticos ruinosos, ciudades turísticas vacias, estudios de cine arruinados y eventos deportivos para salir en la foto y permitir que los pijeras de siempre puedan seguir con sus aficiones caras mientras las escuelas deportivas están bajo mínimos presupuestarios y las piscinas como la de Monforte del Cid tiene que cerrar pues no hay nadie que pueda mantenerla. Ese es el legado que años de gobierno de una panda de inútiles criados a la sombra de los colegios caros no han dejado en nuestro territorio. Aunque es curioso como la desesperación por carencia de ideas hace que la "Espe" y  "robocop"  Mas (no puedo evitar esa asociación de imágenes) se avengan a promover unos proyectos que en uno roza o cae directamente en lo ilegal y el otro viene abanderado por un empresario o lo que sea que fué el prototipo de la explosión de la burbuja inmobiliaria.
     La entrada:

Su excelencia

Pues nada: ya tenemos Eurovegas en Madrid, y en Cataluña, para no ser menos, no sé cuántos parques temáticos, en los cuales anda mezclado ese empresario ejemplar, Enrique Bañuelos, que tanto tuvo que ver con todo lo que nos ha llevado a la ruina, la especulación, el clientelismo político, la burbuja inmobiliaria. Grandes alternativas a la crisis: juego, prostitución, recalificaciones de terrenos, políticos jugando la carta del populismo y arrodillándose frente a un magnate que ni se molesta en decirles en qué parte de la provincia de Madrid(perdón, la comunidad:la suma de todos) va a instalar su tinglado. Les ha dejado claro, eso sí, que no quiere sindicatos. El sindicato al que pertenece este señor es bastante conocido. Sale mucho en las películas. En Estados Unidos financió la precampaña del ultramontano Rick Santorum hasta que, dándose cuenta de que no iba a ganar,  le cortó el grifo del dinero y pasó a financiar a Romney. Ni sindicatos, ni impuestos, ha dicho el magnate. Las leyes se quedan en suspenso no vaya a ser que se enfade. Habrá que ver cuánto nos cuesta. No ha ido a ningún otro país europeo, ha venido al nuestro, lo cual ya es una prueba del papel que nos toca, y que nuestra chusma política prefiere para nosotros: los grandes patriotas de la españolidad nos convierten en una república bananera en Europa. ¿Y a éstos es a los que se les llena la boca con la palabra “excelencia”? Mientras, a los pobres les recortan las pensiones y a las mujeres la Seguridad Social deja de costearles las mamografías, y el dinero público que deja de gastarse en educación y en investigación científica va a subvencionar casinos, prostíbulos y parques temáticos.  Siento asco y vergüenza.

lunes, 30 de julio de 2012

EL TRIUNFO DE LOS MEDIOCRES

Paso a copiar el artículo de David Jimenez publicado en su más que interesante blog, del que pondré abajo del todo el enlace.
No puedo dejar de estar totalmente de acuerdo en lo que escribe David y a modo de entradilla diré que si bien existe el derecho a no ser excelente no es menos cierto que al menos a los que encomendamos la tarea de ser nuestros administradores lo sean o al menos lo intenten.
Ahí, va:



"Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo. Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general. Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel. Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre.  Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente. Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan. Porque son de los nuestros. Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.
Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura. Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente que hablara inglés o tuviera mínimos conocimientos sobre política internacional. Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir incluso a las asociaciones de víctimas del terrorismo. Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo trece veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado. Mediocre es un país que no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.
Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro que sin embargo encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas. Es mediocre un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada -cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada. Un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que se insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.
Mediocre es un país que ha permitido fomentado celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad"
Y el enlace:

lunes, 16 de julio de 2012

INCREIBLE, PERO CIERTO

Copio y pego  el enlace del blog de mi querida amiga La Flower (Hasta el higo.com)
Renazco de mis cenizas y me leo ésto, me gustaría compartirlo si hay alguien que todavía me lee.
Ahí va:
 

http://www.hastaelhigo.com/2012/07/hasta-el-higo-ii.html?showComment=1342452952371#c4086755854532382354

miércoles, 18 de abril de 2012

¿A QUE SE DEDICA EL REY?



RECIBIDO POR CORREO ELECTRÓNICO:


El rey Juan Carlos ha perdido el contacto con la realidad. O al menos, eso parece. Solo una profunda desorientación y desconexión con la sociedad a la que debe servir, explicaría –y mal- que le parezca bien ir a cazar elefantes. El viaje es totalmente inadecuado, impropio e injustificado.

Inadecuado, porque España está en uno de los momentos más críticos de su reputación internacional. El viaje del monarca, para darse un capricho inoportuno, no contribuye a la imagen de moderación, esfuerzo y sacrificio que debemos dar en nuestra pelea reputacional con los mercados y las instituciones comunitarias.

Impropio, porque el monarca no puede, ni debe, ignorar que cazar elefantes por placer es obsceno y hiere, profundamente, millones de sensibilidades. Tiene todos los componentes para resultar despreciable. Además, la puesta en escena de una cacería preparada para el goce, alimenta todas las imágenes perversas de la opulencia y el poder.

Injustificado, porque no hay ninguna razón para hacer este viaje, a su edad, con sus condiciones físicas, para practicar la caza, y de elefantes. Ninguna explicación hace incomprensible tal cúmulo de errores imprudentes e innecesarios.

Pero la pregunta clave es: ¿Y si no se hubiera caído? Pues no lo sabríamos ya que la Casa Real no informa de las actividades privadas del rey. Es muy discutible que, en pleno siglo XXI, podamos considerar como privado un viaje de estas características, pero lo realmente alarmante es descubrir que nadie se lo impidió.

¿Cómo es posible que nadie viera el peligro físico, estético y ético de esta aventurilla? La Casa Real no está para satisfacer los caprichos de su inquilino, sino para servir al Jefe del Estado. Y actuar, siempre, en consecuencia con esta alta responsabilidad. Y ¿quién más lo sabía? ¿El Príncipe? ¿Nadie le desaconsejó tal despropósito? ¿En qué mundo viven?

La acumulación de errores de la monarquía en los últimos años es propia de una institución que ya no entiende su misión en la sociedad. Es difícil servir a una comunidad con la que ya no te identificas, no comprendes y no atiendes. La insensibilidad es el primer paso para la ruptura. No es que la sociedad española se aleje de la monarquía, es al revés. Además, cuando se pierde el pudor, como es el caso de esta cacería impúdica, ya no es posible la dignidad. Y el rubor no la restaura.